Numero de prostitutas españa escuela prostitutas

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No es una clase para mojigatos ni tímidos. Es un trabajo del que todas las personas han oído hablar, al que muchos recurren para satisfacer sus necesidades físicas o emocionales y muchas otras lo ejercen, inicialmente, para solventar un problema económico.

Sin embargo, la prostitución, a pesar de los grandes avances en derechos e igualdad de la mujer, no ha dejado de ser una profesión llena de estigmas. Para eso es esta universidad.

Una de sus fundadoras habló con KienyKe. La realidad es que somos mujeres como usted, con nuestras familias, padres, madres, hermanas, hijas e hijos a los que llevamos y recogemos del colegio.

Esto precisamente es lo que busca Aprosex , luchar por los derechos y la reivindicación de las trabajadoras sexuales. Esta asociación fue creada en el año como la primera asociación gestionada por profesionales del sexo en España, entre ellos, gigolós, transexuales, lesbianas. La historia de dos putas, una pobre y una rica. Las putas precisamos de los mismos derechos que el resto de mujeres. Sin embargo, fuera del círculo de trabajadores sexuales, muchos otros se han opuesto con vehemencia.

Partiendo de la primicia de que el trabajo sexual es igual a cualquier otra profesión, estas mujeres, prostitutas veteranas, han decidido compartir los conocimientos y estrategias que han aprendido con el tiempo y la experiencia. Para ellas, ser putas es un trabajo voluntario, que como cualquier otro, se puede aprender y mejorar. Los cursos de Empoderamiento y Formación se dictan a las nuevas profesionales del sexo para que las mujeres y hombres que los tomen puedan trabajar de forma autónoma y, de esta forma, que sus ingresos les pertenezcan a ellos y no a un tercero; los temas que se abordan en la clase son amplios y variados: Me siento preparada para ejercer esta profesión?

Introducción al Estigma Puta y sus consecuencias anímicas; 7. La Profesionalización de las Trabajadoras del Sexo; 8. Fondos y Planes de Ahorro; 9. Hacienda y Seguridad Social; Marketing para Trabajadoras Sexuales. Las clases se dan en grupos reducidos para permitirles a los participantes expresar sus dudas y necesidades y así adecuar la lección para ellos.

El profesor Franklin Gerly, por su parte, señaló a esta publicación que no se ha avanzado en la discusión a fondo sobre la prostitución porque "hay personas a las que no les conviene que se reglamente; les beneficia la informalidad". Para estar enterado sobre las noticias de educación en Colombia y el mundo, síganos en Facebook y en Twitter. Gustavo Petro ha sido un fenómeno electoral, pero tiene a muchos sectores del país con los pelos de punta.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión: Escríbanos sobre sus inquietudes a servicioalcliente semana. Queremos conocerlo un poco, cuéntenos acerca de usted: Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:. Ventana Modal Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo. Abren escuela para aprender a ser prostituta.

Abren escuela para aprender a ser prostituta La Asociación de profesionales del Sexo, Aprosex, es la encargada de dictar este curso que dura cuatro horas intensivas en España. Abren escuela para aprender a ser prostituta Foto:

Aproxes también funciona como una ONG que lucha por la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales. Su tarea principal es la normalización y legalización de esta labor, no solo en el país europeo, sino en el resto de continente s. En España la prostitución no es ilegal, aunque tampoco legal. El Código Penal de ese país sí es claro a la hora de establecer los delitos y las penas por prostitución de menores, prostitución forzada o coaccionada y por el acto de lucrarse a partir de la prostitución de otra persona.

El curso tiene un valor de 45 euros aproximadamente El programa se divide en varios módulos: En , el senador Armando Benedetti presentó el proyecto de ley que pretendía reglamentar el ejercicio de la prostitución en el país. Pero el proyecto solo llegó a primer debate y fue a plenaria en el Congreso. En su momento la iniciativa despertó fuertes críticas. El profesor Franklin Gerly, por su parte, señaló a esta publicación que no se ha avanzado en la discusión a fondo sobre la prostitución porque "hay personas a las que no les conviene que se reglamente; les beneficia la informalidad".

Para estar enterado sobre las noticias de educación en Colombia y el mundo, síganos en Facebook y en Twitter. Gustavo Petro ha sido un fenómeno electoral, pero tiene a muchos sectores del país con los pelos de punta. El reportaje que yo tenía en la cabeza se me había venido abajo afortunadamente , porque era el reportaje sobre un estereotipo que esta mujer demolió meticulosamente a lo largo de las horas que estuvimos juntos. Marga Carreras empezó a prostituirse a los 18 años.

Se ganó la vida desde los 14, en una casquería del mercado de la Boquería, en Barcelona, donde entraba a las cinco de la madrugada y salía a las dos de la tarde. Cuando cerraron la casquería y se quedó sin trabajo, decidió hacer la calle. Las putas iban a comprar acompañadas de sus clientes, y comían en los restaurantes de los alrededores.

Había numerosos meublés y pensiones u hoteles cuyas habitaciones se alquilaban por horas. Su primer cliente -dice- llevaba una camisa de Farreras, carísima, con el cuello muy sucio. Pidió un servicio de 6. El cliente tenía unos 40 años. Desde entonces cogí la costumbre de mirar los cuellos de las camisas. Me cuenta todo esto mientras cenamos en compañía de otra prostituta, Antonia nombre supuesto , e Isabel Holgado, una antropóloga que trabaja en LICIT, la organización catalana que da apoyo a las putas y que lucha por la regulación del sector.

Hemos elegido la terraza de un restaurante del puerto porque hace muy buena noche. Mientras hablamos, la niña, que liquida su plato en dos minutos, va y viene de un lado a otro sobre su patinete completamente ajena a nuestra conversación. Marga me ha dicho que podemos hablar con confianza delante de ella, pues sabe perfectamente a qué se dedica su madre. No les molestan los términos prostituta o puta, pero saben que al decir "trabajadoras del sexo" dan a su actividad una dimensión económica que es idéntica al resto de las relaciones económicas que mueven el mundo.

Este silencio es muy significativo, pues gracias a él, y dado que hablamos de una actividad muy desacreditada socialmente, se carga el peso de ese descrédito sobre la mujer. De hecho, nos referimos a ella con el término peyorativo de puta. Los hombres, en cambio, son clientes. No hay una palabra que posea la carga despectiva de puta para nombrar al usuario del sexo de pago.

Pero donde no se manifiestan los discursos se manifiesta la realidad: El discurso de estas mujeres es implacable. Cuando la mar estaba mala, había personas vomitando en esos seis lavabos y yo tenía que limpiarlo todo. Aquello sí que era sórdido. Embarcaba a las seis. Regresaba a Barcelona a la una de la madrugada.

La niña estaba entonces en casa de una amiga que la había recogido de la guardería. Yo me iba a dormir a casa de esa amiga hasta las cinco de la madrugada, hora a la que sonaba el despertador y comenzaba de nuevo la bola.

Estuve así tres años, sin prostituirme. Y no te digo nada del sueldo porque no te lo ibas a creer. Descansaba un día a la semana si tenía la suerte de que no se había puesto ninguna compañera enferma. Entonces hice el curso de camarera de pisos y empecé a alternar este trabajo con la prostitución. La verdad es que siempre lo he alternado con otras actividades. Durante una época trabajé en una empresa de limpieza.

Se trabajaba a destajo, como haciendo habitaciones en hoteles. Ahora alterno un trabajo con otro. De la prostitución vengo a sacar unos euros al mes. El mes pasado trabajaba desde la una de la madrugada hasta las nueve de la mañana en el Fórum. Allí lo hacemos dentro de los coches. A las diez entraba en un hotel, a arreglar habitaciones, hasta las seis de la tarde.

Dormía desde las siete hasta la once, y vuelta a empezar. Entre una cosa y otra saco para salir adelante. He de pagar ese internado y las colonias de verano.

Marga, al contrario que Antonia , ejerce en la calle desde hace mucho tiempo. En los pisos dependes de cómo le caigas a la gobernanta y has de entregar la mitad de lo que ganas. Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija. En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren.

De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin. Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos. A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia. La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias.

Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación.

Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado.

Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana. Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje.

Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables. Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo. No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente.

Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad. Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes. Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa. Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro.

Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial.

Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme. Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta. La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire. Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella. Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos.

Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio. Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí. Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña. Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida. Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa. Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo.

Me cuenta esto en el metro , donde nos dirigimos al Raval para dejar a la niña en casa de una amiga de Marga. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres. Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años.

numero de prostitutas españa escuela prostitutas Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación. Irlanda aprueba derogar la enmienda constitucional antiabortista con un 66,4 por ciento de apoyo. Bueno, quien se extrañe por esto vive en otro planeta. Pasea con el aire casual de las putas de un lado a otro de la esquina. Aquí, en un McDonalds puedes comer por tres euros.

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